martes, 25 de marzo de 2008

Bienvenidas

Hola niñas humanistas, bienvenidas a nuestro espacio.
a continuación les doy un texto de lectura obligatoria para mañana.
Adiós

http://www.ciudadseva.com/textos/otros/ggmnobel.htm
La soledad de América Latina[Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982 -Texto completo]Gabriel García Márquez
Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.
Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.
La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.
Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.
De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.
Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.
Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.
No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.
América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.
No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.
Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.
Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.
Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.
Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.
En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.
FIN

lunes, 17 de diciembre de 2007

Hola mis niñitas humanistas, no sé si el miércoles se van a aparecer por acá así que desde aquí les envío un fuerte abrazo a cada una, muchos cariños y besitos.

FELICES VACACIONES
La profe

martes, 27 de noviembre de 2007

Hola niñas gracias por los saludos.
Les recuerdo que la prueba se cambio para el miércoles 5 de diciembre. Ojalá le puedan avisar a la Daniela Salgado para que no pierda el viaje.
Cariños, la profe

lunes, 12 de noviembre de 2007

ACA VAN LOS TEXTOS VAN DESORDENADOS EN EPOCA

La Generación del 27 en España

ANTECEDENTES ARTÍSTICOS

A fines del siglo XIX han surgido en Europa las democracias liberales; el positivismo materialista y el mercantilismo creciente han estimulado a un proceso de industrialización y, a su vez, como reacción al positivismo aparece una nueva concepción de hombre y de vida. Todos estos cambios preconizan una transformación ideológica y cultural del orden vigente que irá repercutiendo paulatinamente en la literatura.
En Francia nacen dos movimientos literarios: el parnasiano y el simbolismo. Estos dan un vuelco al romanticismo febril de la primera mitad del siglo XIX y que dejan el camino abierto a la lírica del siglo XX.
Casi simultáneamente brota el modernismo en Hispanoamérica, instaurando una definitiva independencia estética de los modelos hispánicos. Representado fundamentalmente por Rubén Darío, influye notoriamente en la poesía española a partir de 1905. Fue necesaria, como muchos aseveran, el nacimiento de un poeta hispanoamericano para que la poesía española despertara de su somnolencia. Surgen así poetas de gran calidad que de alguna manera se ven afectados en su trayectoria por el modernismo: Antonio y Manuel Machado y Juan Ramón Jiménez.
A principio del siglo XX aparece en Europa, una gran cantidad de movimientos estéticos que rompen en forma paulatinamente con cánones estéticos tradicionales: futurismo, dadaísmo, ultraísmo y surrealismo.
El dadaísmo, iniciado en 1916 en plena guerra en Zurich, tiene como gestor a Tristán Tzará. Este movimiento es, como se ha establecido, un violento ataque contra la racionalidad que ha conducido al absurdo de la guerra; un espíritu de rebelión, de anarquía y de rechazo a todo proceso de evolución histórica y estética a favor de la libertad creadora.
Tras este movimiento nace como consecuencia, el surrealismo, de mano del genial André Bretón. Su base histórica radica en una visión escéptica de la vida y la sociedad, cuya guerra levó a la destrucción y a la muerte. Mediante una nueva forma estética, que se da en toda las ramas del arte, trata de romper con los prejuicios sociales y las formas de vida que condujeron a la cosificación y destrucción de los hombres.

COMIENZOS.

Entre los años 1920 y 1930 surgen en España una serie de poetas. Federico García Lorca en 1921 publica Libro de poemas; Gerardo Diego, Imagen, en 1924; Rafael Alberti, Marinero en Tierra, 1924; Vicente Aleixandre publica Cántico en 1928.Este auge interrumpido de una serie de poetas de gran calidad, hace que se hable de “un nuevo siglo de oro” de la poesía española.
En 1927, fecha histórica que define a un grupo de poetas como Generación del 27, se realiza la conmemoración del tercer centenario de la muerte de Góngora. Participan, entre otros, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre y Luis Cernuda.
Góngora, poeta barroco, constituye un paradigma para los escritores del grupo, pues su poesía se opone al lenguaje usual de comunicación y busca, como evasión, un lenguaje estrictamente poético que se da a través del uso frecuente de la metáfora.

PRIMERA ETAPA

Comprende los años 1920-1929, corresponde al momento más estético del grupo de poetas.
Uno de los rasgos más claramente puestos de manifiesto es el alejamiento de la anécdota humana y el perseguir la perfección formalista, al servicio de la metáfora pura.
Influidos por Juan Ramón Jiménez y su anhelo de una “poesía pura” y por Góngora en cuanto al uso de la metáfora y al alejamiento entre la vida y literatura, pretenden depurar la poesía.

SEGUNDA ETAPA

Se caracteriza por establecer un contacto más directo con el surrealismo europeo.
Su influencia se cristaliza fundamentalmente en lo formal: ruptura con las estructuras métricas regulares, optando por el versolibrismo, manifestación no racionalizada a través del uso de imágenes oníricas, por lo que aparecen frases sueltas sin nexos ni transiciones.
A diferencia del surrealismo y de la etapa anterior, la poesía se “humaniza” cada vez más. Se reviven los eternos sentimientos del hombre; el amor, el ansia de plenitud, la inquietud ante los problemas de la existencia, y otros.

TERCERA ETAPA

En los últimos años de la República, previo a la guerra civil española, los poetas integrantes de la generación del 27, movidos por las circunstancias políticas, sienten la necesidad de crear una poesía inmersa en hechos humanos y sociales más concretos. Sin embargo, a medida que el período republicano va tomando un cariz más dramático las posturas se van perfilando y algunos integrantes de la generación empiezan a adquirir un compromiso político.
Estalla la guerra civil. García Lorca esta muerto. Algunos poetizan un humanismo angustiado –Dámaso Alonso-, otros buscan la solidaridad humana -Aleixandre-, y unos terceros, en exilio, sienten nostalgia de una patria perdida – Cernuda y Alberti.

La generación del 98

Se reconoce como generación al grupo de personas o individuos que perciben de un modo particular las causas y consecuencias de un hecho político-social, pues su aproximación de nacimiento y las circunstancias vitales existentes marcan todo un proceso Psicológico y sirven de base para que , espontáneamente manifiesten un determinado sentimiento frente a la vida y a los hechos que la forman siendo capaces de expresar su visión de mundo al resto de los compatriotas lo que constituye el mas fiel reflejo de la intimidad y del carácter denunciante de los miembros de una generación.
Los hechos históricos que anteceden a la generación de la del 98 se enmarcan en la transformación del rostro económico y social de Europa, debido a la sociedad capitalista, democrática y liberal, el proletariado toma conciencia como clase social.
En 1843 y 74 reaparecen los intentos del pueblo por derrocar la monarquía absoluta pero ello sólo es posible en 1868 gracias a la intervención de Joaquín Costa y Francisco Jiménez de los Ríos, quienes promulgan un cambio político y educacional.
Este movimiento o generación se caracteriza por:

v Rechazo y violenta apreciación de la vida histórica española del momento.
v Rechazo a la abulia, no querer nada de la sociedad.
v Sienten un llamado por Madrid, escenario donde se actualiza la historia de España.
v Anticatolicismo, evidente frente a la duda del ortodoxo.
v Amor amargo que sienten hacia España.
v Distinguen entre el hombre de Castilla y el urbano. la visión del segundo es sombría, reúne las virtudes y vicios de la costa: dogmatismo, individualismo, odio, don juanismo y avaricia espiritual.
Sus autores más importantes son: Valle Inclán, Maetzu, Baroja, Unamuno, Machado, Azorín.



Colegio de la Purísima Concepción Literatura del siglo XX
Chillán

Dentro de los antecedentes de la literatura del siglo XX podemos encontrar dos movimientos:

Ø El Parnasiano
Ø El Simbolista

El parnasiano instaura el culto a la belleza, a los valores estéticos, añorando fundamentalmente la perfección poética a través del ritmo, la rima y las precisiones plásticas. Están fuertemente influenciados por el positivismo de Augusto Comte, vigente en la época, buscan despojarse del subjetivismo romántico a favor de la objetividad poética.
Algunos de sus representantes son:

Théophile Gautier
Leconte Lisle
“PAN”

“Pan de Arcadia, el de pies de cabra que está armando
con los cuernos, alegre, por el pastor amado,
con su aliento amoroso hace vibrar las cañas.
Desde que el alba dora el llano y las montañas
errante, se complace en las danzas frecuentes
de las ninfas que huellan los céspedes, nacientes”.

(Leconte Lisle)

El simbolismo, por su parte, es el movimiento posterior-1886-surge como deseo de evadirse del positivismo literario y de la frialdad parnasiana. Se alejan del academismo precedente, huyen de la belleza externa y quieren ir más allá de la mera apariencia, tratando de descubrir la belleza en lo más cercano a ellos. “Los elementos poéticos- afirman- están dormidos en las cosas cotidianas”. Su intención es trascender lo cotidiano y llegar a lo desconocido, penetrando los abismos del alma. En oposición a al parnasiano, este movimiento prefiere “surgir” a través de la poesía.
Poseen influencias de las tendencias filosóficas de la época: Schopenhauer y Nietzsche.
Algunos de los poetas Simbolistas son:

o Baudelaire
o Verlaine
o Rimbaud
o Marmallé

Hispanoamérica, hasta la mitad del siglo XIX, tanto en la poesía como en la narrativa, estaba bajo la influencia de España. Desde Francia llegaban las innovaciones literarias y éstas comenzaron a interesar a los escritores americanos. Así fueron liberándose de la influencia española y dirigieron sus ojos a Francia.
Hacia 1880, José Martí, Julián del Casal, cubanos; Manuel Gutiérrez Nájera, mexicanos y José Asunción Silva, colombiano, comenzaron a participar de la estética parnasiana y simbolista francesa. Sin embargo es a través de la figura de Rubén Darío cuando el Modernismo se perfila como un movimiento estético, desencadenando la fiebre modernista en Hispanoamérica.

EL MODERNISMO

La mayor preocupación de los poetas pertenecientes a este movimiento es innovara en los temas y en la forma.
Sintieron un profundo desprecio por la realidad de la época y este se objetivó en una poesía de características exóticas, cosmopolita y nostálgica de épocas anteriores. Grecia, Roma, Edad Media y la Francia del siglo XVIII serán los lugares más recurrentes de los poetas de este periodo.
Darío en sus Prosas Profanas diría “… Veréis en mis versos princesas, reyes, cosas imperiales, visiones de países lejanos e imposibles, ¡ qué queréis!, ¡ yo detesto la vida y el tiempo en que me toco vivir!”.
Los modernistas aprendieron a escribir observando lo que el romántico tenía de elegante, no lo que tenía de apasionado. Pero fue el parnasianismo francés la escuela donde los hispanoamericanos aprendieron a anhelas la perfección de la forma. Cuando ya los modernistas, con Rubén Darío a la cabeza, avanzaban triunfales por las letras hispánicas, se enteraron de los triunfos que tenía el simbolismo en Francia en esos mismos años y sobre la marcha agregaron a sus visiones parnasianas, ricas en visión, las maneras simbolistas, ricas en musicalidad. Tanto en el verso como en la prosa ensayaron procedimientos Recientes. Ante todo, una portentosa renovación rítmica. Además de los ritmos de la lengua, los de la sensibilidad y el pensamiento.

ENRIQUEANDERSON IMBERT



Colegio de la Purísima Concepción
Chillán Otras técnicas narrativas utilizadas en la literatura contemporánea.

Después que Europa vivió las guerras mundiales, muchos fueron los sentimiento que ahogaron a los artistas, mas específicamente a los literatos de la época.
Fue así como el descubrimiento de la psicología trajo consigo nuevas ideas, y a su vez, novedades en la escritura.
A la pluralidad de voces se suman:

El fluir de la conciencia
La enumeración caótica
El monólogo interior y
El soliloquio

1. La enumeración caótica: consiste en ir desgranando una a una las partes que constituyen un todo, pero esta, además, no debe contar con un criterio de unificación entre la serie.
Grandes representantes de esta fueron Whitman, Neruda y Borges.
El uso reiterado de este recurso revela al escritor de imaginación torrencial, como por ejemplo Juan Ruiz o Lope de Vega, cuyo portentoso poder creativo se apercibe en la abundancia de enumeraciones que esmalta sus escritos:
Cosas la Corte sustentaque no sé cómo es posible.¡Quién ve tantas diferenciasde personas y de oficiosvendiendo cosas diversas!Bolos, bolillos, bizcochos,turrón, castañas, muñecas,bocados de mermelada,letuarios y conservas;mil figurillas de azúcar,flores, rosarios, rosetas,rosquillas y mazapanes,aguardientes y canela;calendarios, relaciones,pronósticos, obras nuevas…
Lope de Vega, La moza de cántaro, II.
2. Monólogo interior: Es una verbalización de los contenidos mentales del personaje, que esta relativamente organizada, aunque conserva la lógica sintáctica necesaria para ser entendida. Y lo más importante es que permite conocer la interioridad del personaje.

3. El soliloquio: Es un tipo de monólogo, pero mucho mas ordenado y lógico. Aquí el personaje dialoga consigo mismo, permitiendo conocer una argumentación de él mismo en voz alta.

4. El fluir de la conciencia: También es una verbalización mental de los pensamientos del personaje, pero tal como aparecen en el inconsciente. Carece de una estructura sintáctica lógica, más bien es caótica. Nos permite conocer la personalidad mas profunda del protagonista.




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EDAD MEDIA v/s RENACIMIENTO
“No identidad (A ¹ B)”

§ El inicio de una nueva época
El Renacimiento, es un renacer de la época clásica, comienza a mediados del siglo XIV en Italia y se va expandiendo por toda Europa a partir del XV y durante todo el XVI. Es un vuelco al milenario periodo anterior (Edad media), el hombre comienza verse a sí mismo como único y principal actor de todos los campos, no es un subordinado de Dios y por lo tanto de la iglesia, ya no sólo es un hombre culto, sino que también un genio: poeta, científico, filósofo, atleta, etc. un hombre integral. En fin, el surgimiento del Renacimiento (Hombre-centro-de-todo) no supone una ruptura total y definitiva con la era que lo precedió (Dios-centro-de-todo), no niega a Dios, prescinde de él para ser el hombre el verdadero protagonista.

§ Causas y razones de los cambios
A la explicación hombre protagonista de todo, paradigmas social, cultural y valórico entre otros, podemos señalar otras múltiples que se explican sobre todo por la crisis de valores medievales y el reencuentro con los valores de la antigüedad clásica. El Renacimiento formula un nuevo concepto de orden y belleza, inspirado en modelos clásicos. Precursores de esta sensibilidad artística son Alighieri, introduciendo formas clásicas en la poesía; Petrarca que impuso el gusto por lo clásico, incluido el latín como lengua de expresión; y Boccaccio que con su singular forma de narrar puso al hombre mucho más real, tanto en su hablar como en su hacer.
Otra explicación al cambió de época, la encontramos en el aspecto político y social. La nobleza es desplazada por la burguesía que progresó en actividades como la industria, comercio, finanzas, etc.

§ Humanismo renacentista.
El término humanista proviene de la valoración del hombre, donde este es el centro y finalidad de todas las cosas. La vidas es digna de ser vivida y el goce de esta, uno de sus objetivos. El hombre asume una actitud antropocéntrica. Se resume en una admiración profunda por la Antigüedad Clásica, además su ansia por saber y el deseo de llegar a descubrir y proponer nuevos descubrimientos.

§ Otros factores
Factores que ayudaron a este gran desarrollo del arte y las ciencias, que abrió horizontes a la humanidad, podemos nombrar: La invención de la imprenta, El aumento de la riqueza, El descubrimiento de América, Reforma y contrarreforma.

§ Manifestaciones literarias renacentistas y barrocas
Podemos mencionar en Narrativa dos visiones
a. Idealista. La visión del mundo y la sociedad que se presentan se inspira según las ideas, la inteligencia o la fantasía de sus autores. Destacamos la novela de caballería y pastoril.
- Caballería: un héroe se pone al servicio del desvalido. (Amadís de Gaula)
- Pastoril: narran historias de pastores idealizados y sus aflicciones amorosas. (Galatea)

b. Realista. Es un tipo de narración que pone énfasis en lo realista de la sociedad, y describe ambientes, personajes y situaciones enteramente verosímiles. Su máxima representación es la novela picaresca. La obra más conocida es el lazarillo de Tormes.
- Picaresca: su nombre deriva de su protagonista el pícaro, prototipo de antihéroe que se convierte en protagonista. Su origen es humilde, no tiene oficio conocido, es desvergonzado y lo mueve el hambre, el subsistir. Se caracteriza por ser un relato autobiográfico, realizarse una crítica social y comedia satírica.
c. Novela moderna
Surge con Miguel de Cervantes y Saavedra. Es a través de su inmortal obra, El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, que Cervantes muestra el arte novelar. Puede considerársele una síntesis entre un Renacimiento que acaba y un barroco que nace

§ Lírica entre los siglos XVI y XVII
En cuanto a la lírica renacentista española podemos destacar dos escuelas: La salmantina (fray Luis de León), que dio importancia al contenido, posteriormente derivaría en el conceptismo (Quevedo); y la Sevillana (Fernando de Herrera) que le dio importancia a la forma y que derivaría en el culteranismo (Góngora). Tanto el conceptismo como el culteranismo se inscriben en el barroco.
Además, podemos mencionar la poesía Cortesana y Mística. La primera tiene como principal representante a Garcilaso de la Vega, recurrente es el amor no alcanzado, el locus amoenus y el carpe diem; En la segunda, mística, se caracteriza por la expresión del sentimiento de unión del alma con Dios, representantes de esta poesía son: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.



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La narrativa renacentista

La narrativa de esta época presenta diferentes visiones acerca de la realidad, como veremos a continuación.

a. Visión idealista. La visión del mundo y la sociedad que se presenta se inspira según las ideas, la inteligencia o la fantasía de los autores.
Novela de caballería. Manifestación narrativa donde el héroe -el caballero- encarna los ideales de nobleza, virtud y servicio al desvalido. Vive en constantes aventuras y es vencedor de toda clase de dificultades.
Novela sentimental. Narración que se caracteriza por su escasa acción y por tener una línea argumental que se centra en la pasión y los sentimientos amorosos de los personajes. El carácter y la psicología femeninos están muy bien tratados, puesto que este tipo de literatura estaba pensada para un público preferentemente femenino.
Novela pastoril. Fue un género muy cultivado en el Renacimiento. Los protagonistas de estas novelas son pastores idealizados y el tema que se expone son sus cuitas o aflicciones amorosas. El ambiente en el que se desarrolla o ambienta la acción es una idílica naturaleza.

b. Visión realista. Se da hacia el final del reinado de Carlos V; es un tipo de narración que pone el énfasis en la visión realista de la sociedad, y describe ambientes, personajes y situaciones enteramente verosímiles. La novela Picaresca es una expresión de esta forma realista, que alcanzará mucho éxito.
Novela picaresca. El nombre "picaresca" le viene del apelativo por el que se conocía a su protagonista: el pícaro, prototipo del antihéroe que ahora se convierte en protagonista. No posee los ideales ni las virtudes del héroe caballeresco. Al pícaro sólo lo mueve el hambre. Su origen es humilde, no tiene oficio conocido, es desvergonzado y de pocos escrúpulos para subsistir suele emplearse como criado de muchos amos; puede también mendigar o aplicarse a pequeñas raterías. No es ambicioso; es más bien holgazán y prescinde de la religión, aunque no reniega de su fe.
Caracterizando al protagonista, describiremos la novela, que presenta los siguientes rasgos:
- Relato autobiográfico. El propio protagonista cuenta su historia y lo que le acontece desde su nacimiento hasta que comienza su vida como criado de un amo o de una sucesión de amos.
- Crítica social. Es una característica propia de este tipo de novelas, dado que los diferentes amos que tiene el pícaro son una verdadera galería de personajes del tiempo y de la sociedad.
- Humor y crítica. El pícaro desenmascara en forma irónica, satírica e incluso sarcástica ciertos vicios y comportamientos humanos, especialmente de determinadas capas sociales (nobleza y clero).

La primera novela picaresca conocida es anónima y se llama Lazarillo de Tormes.

c. La novela moderna. Surge con Miguel de Cervantes Saavedra. Es a través de su inmortal obra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que Cervantes muestra el arte de novelar. Puede considerársele como la síntesis más acabada entre un Renacimiento que muere y un Barroco que nace. Una síntesis entre idealismo y realismo que representan los personajes centrales de la novela, a la vez que el peregrinaje y la búsqueda anhelante del sentido de la vida.
Don Quijote de la Mancha muestra las diferentes facetas creadoras de Cervantes. Una nota característica de esta novela es el que aparezcan en ella obras líricas -al estilo italianizante-, elementos pastoriles y picarescos así como otras manifestaciones literarias que desarrollara su autor.
Don Quijote y Sancho, siendo dos personajes literarios (entes de ficción), han alcanzado la máxima universalidad que un autor desearía para una creación y hoy podríamos decir que don Quijote y Sancho viven como si hubiesen sido personas reales.
Lo que ha hecho vivir para siempre a estos personajes es el valor simbólico que aportan: uno encarna el idealismo, el otro, el realismo. Lo que inicialmente pudo ser una mofa o burla acerca de las novelas de caballería (parodia), o bien, un afán de entretener a público, es ampliamente superado.
Don Quijote representa al hombre idealista que busca el bien, la verdad y la justicia; Sancho, por el contrario, representa al hombre de espíritu práctico que siempre piensa en su propio provecho. Cervantes supo encarnar estos dos aspectos que suelen darse en el hombre: idealismo y realismo.

miércoles, 17 de octubre de 2007

TAREA

Mis niñas Humanistas busquen información sobre la función y el manejo que ejercen los MMC en la sociedad.
PARA MAÑANA
Busquen información en las páginas de los diarios, editoriales y cartas al director.
PSICOLOGÍA SOCIAL:
La Globalización... Y el Individuo

• Aunque es un fenómeno que muchos viven como una
amenaza, entre otros a su seguridad laboral e identidad,
la mundialización conecta a las personas sin fronteras y fomenta la tolerancia.
Para Roberto González, psicólogo social especializado en el tema de las relaciones entre grupos, el fenómeno de la mundialización es como un globo terráqueo que tiene un lado oscuro y una cara hacia la luz...
—Aun cuando la globalización conlleva una serie de ventajas respecto a la integración económica y política, desde el punto de vista de conectar sociedades genera temor en torno a la pérdida de los valores culturales y las Identidades de las naciones.
Roberto González advierte que la presión por lograr una categoría común bajo la cual todos se aglutinarían podría activar mecanismos sicológicos para proteger la pérdida de identidad.
Cree que ya puede estar pasando: "Querámoslo o no, la globalización nos va a imponer una especie de paraguas bajo la cual nos vamos a comparar los seres humanos términos de valores, gustos..."
A niveles más específicos, explica que se ha observado el fenómeno en familias normadas por padres separados, en que ambos tienen hijos, en las que se genera la idea de tener una identidad común donde, se supone, van a coexistir personas con identidades previas diferentes.
¿La distintividad es algo fundamental para el ser humano?
—Soy un fuerte defensor de ella no sólo por un tema valórico, sino porque investigaciones han demostrado que al eliminarla y llevar a las personas exclusivamente al plano individual, éstas tienden a interactuar con otros con fines instrumentales, y la visión más compartida de la sociedad empieza a ser menos relevante que su propia necesidad de desarrollo.
Subraya González quo hoy día estarnos en un proceso de cambio—en que influye la globalización—que conduce hacia una orientación individualista.
Destaca el psicólogo que, en este panorama, los grupos minoritarios —sobre todo en posiciones de estatus negativas— tienden a presionar por mantener un cierto grado de distintividad, ya que tienen la percepción de amenaza más alta por temor a ser asimilados por la mayoría.
Sin embargo, paradójicamente, la globalización también puede ser un trampolín para el desarrollo de países pequeños que se quieren incorporar a acuerdos económicos (como Portugal en la Comunidad Europea) con un impacto fuerte en su economía y en la vida las personas.
—Del mismo modo, uno puede imaginarse que las sociedades más vulnerables a adquirir otros sistemas culturales son las que tienen menos clara su identidad nacional.

NECESIDAD DE PROTECCIÓN
Psicólogo social de la Universidad Católica, Roberto González subraya que la globalización necesariamente involucra interdependencia: "Se supone que las personas, los grupos, los países, la economía, los sistemas en general se van a relacionar de una manera tal que lo que uno haga le afecta al otro, y viceversa".
Eso podría dar origen—según el especialista— a consecuencias positivas y también a problemas.
Destaca que va a estar mucho más garantizada la globalización cuando haya mecanismos que permitan, por ejemplo, tener un sistema legal internacional común.
El eje de los grupos contrarios a la globalización es la idea de que "se trata de una pelea de perros grandes" y los chicos pueden ser asimilados, y su gente obligada a acomodarse con algo que no necesariamente tiene ganas.
— ¿Qué factores hacen que se hable de la necesidad de humanizar la mundialización ?
—Las decisiones de globalización involucran traslados de personas de una cultura a otra, movimiento de muchas áreas..., Incluso, pérdidas de trabajo. Sabemos, por ejemplo, que hoy se construyen fusiones para hacer qué una organización sea más productiva y eficiente, pero esto tiene un impacto en los empleos.
Subraya González que "no es que la globalización sea un fenómeno positivo o negativo per se", y destaca que las organizaciones que se fusionan, a su vez, generan recursos en un país.
—¿Cómo vive esto el ciudadano común?
—Le es difícil imaginar que la economía de su país sea interdependiente de otra; comprender por qué lo que está pasando en Asia, por ejemplo, puede tener un impacto directo en que él pueda perder o no su trabajo, o acceder a ciertos recursos, bienes y servidor.
Añade el especialista que surge la pregunta: ¿cuan vulnerables quedamos si los inversionistas extranjeros deciden sacar sus fondos?, y en la práctica eso se vive como una amenaza.
—El gran papel que tienen los estados es generar mecanismos para regular y dar garantías de que la globalización no puede entrar a un sistema como un huracán. En Inglaterra, cuando quebró la BMW se cerraron cinco mil puestos de trabajo.
—¿ La globalización hace que el individuo se sienta muy pequeño?
—No necesariamente. Nosotros intervenimos directamente cuando decidimos quiénes nos van a gobernar. No siempre es visible que al votar uno transfiere su poder de decisión a alguien con quien siente ungrado de identificación
Advierte el profesional que la globalización también involucra contacto cultural, "donde se transfieren nuevos valores y formas de ver el mundo".
——Se produce el dilema de cuánto nos adherimos; cuánto aceptamos esos valores como propios o tratamos de mantener los de nuestra identidad. Los elementos distintivos de una cultura son relevantes cuando las personas están bajo el influjo de visiones del mundo que no necesariamente son consistentes con las que han sostenido por años.
DENTRO DE LA CASA...
Destaca González el impacto de los medios de comunicación (TV cable, Internet...) y de la persuasión para transferir información de manera que sea fuerte y sostenible en el tiempo.
—No creo que eso sea negativo, pero si es importante que los que tenemos la responsabilidad de formar hijos, alumnos, etc., seamos capaces de hablar de quiénes somos los chilenos y qué sabemos acerca de lo que hemos sido, o cómo vemos nuestro futuro; para dónde queremos ir, cuáles son los valores que nos inspiran...
— ¿Cómo influye en un hombre el contacto con su historia ?
—Desde el punto de vista psicológico, es nuestro referente básico de comparación (tanto la de nuestra sociedad, como la individual y familiar); no tener historia es como una especie de alienación. La identidad se construye en el tiempo, es un proceso de desarrollo.
Los distintos pueblos tienen muchas necesidades comunes (biológicas, etc.), "pero muchas otras las provee la cultura"
—Según los culturalistas, ésta nos da la mayoría de las herramientas que ocupamos para definir quiénes somos; nos marca en cómo expresamos nuestras emociones, cómo nos relacionamos con otros, qué expectativas tenemos del futuro, qué demandas le hacemos al sistema"...
—A nivel individual, ¿cómo se expresa eso?
—Creo que en decir quién quiero ser, cómo pretendo educar a mis niños, cómo quisiera desarrollarme, etc. Preguntas claves en el ser humano, hoy fuertemente impactadas por la globalización. A lo mejor ya no puedo planificar a largo plazo quién quiero ser, porque mis aspiraciones van cambiando a medida que aumenta mi nivel de información.
Subraya Roberto González que la globalización, "querámoslo o no", es un cambio cultural impuesto, presionado.
A nivel individual, el psicólogo cree que este fenómeno es capaz de afectar a la familia si ella no trata estos ternas en la mesa; si los integrantes dejan de interactuar, de comer juntos y contar sus experiencias cotidianas, "si ese elemento mínimo se pierde y cada miembro (con su propio televisor, computador, etc.) crea en su pieza su propio mundo".
—Eso tiene u impacto negativo porque está evitando crear elementos mínimos de interacción social. Si eso no se aprende en la familia, qué pasará al salir del hogar, donde los contactos van a ser menos relevantes.
El problema —según el psicólogo social— es que el individualismo puede convertirse en "el paradigma que, mina aquellos aspectos que muchas veces en el pasado nos dieron sostén emocional para poder desarrollarnos". Por otra parte, destaca que al desvanecer los límites y contactar con el mundo, la globalización fomenta la tolerancia; el reconocimiento y valoración de la distintividad de los grupos y de las categorías étnicas.
—-La tolerancia es un valor que hay educar. Si establecemos una analogía con la naturaleza (donde hay una variedad de plantas), podemos ver que la diversidad es una riqueza que nos provee la sociedad.
Advierte Roberto González que el gran temor de la globalización es que promueve lo que podríamos imaginar como "una especie de identidad global"; perder la noción de saber quiénes somos, de tener claro qué es lo que nos define como miembros de este país y esta cultura.
Aura Barnechea D.

Frente a la Red Global
Internet llegó a las casas e "instaló en la pantalla una complejidad de cosas que gustan y no gustan", según el psicólogo social Roberto González.
—El hombre ha querido ponerse al ritmo vertiginoso de la globalización incorporado a la Red, la cual puede colocarlo en situaciones éticas y decisiones complicadas.
Añade que la sobrecarga de Información que hay en la pantalla activa los mecanismos sicológicos clásicos de ('alegorizar u ordenar los ternas por relevancia.
Esto es imprescindible y se debe enseñar a los niños "a distinguir cuánto yo puedo, qué, acepto o rechazo, qué no me pertenece"...
Reconoce González que la actual globalización le pone al Individuo el mundo "en su escritorio". Como ejemplo, cuenta que unos chilenos en Italia se sorprendieron con lo mucho que uno de ellos sabia sobre cada monumento; le preguntaron si había estado antes, a lo que el aludido respondió: "roma.com"...
González subraya que el contacto cultural ha cambiado a la sociedad chilena, hoy con menos prejuicios.
—La globalización nos permite interrelacionarnos y aprender a respetarlas diferencias. Pero el contacto tiene resultados positivos sólo en la medida en que esté garantizado con mecanismos de igualdad, reciprocidad y reconocimiento de la diversidad.

martes, 2 de octubre de 2007


Bonitas las fotos cierto?